Desprecio: la emoción que Gottman llama la señal más alarmante en una pareja
De los cuatro patrones de comunicación que la investigación de John Gottman vincula al deterioro de una relación, el desprecio es el que él trata como categoría aparte — no una manera más de estar molesto, sino la marca de que uno de los dos ha empezado a mirar al otro por encima del hombro. En la codificación de discusiones reales del Love Lab, el desprecio aparecía como sarcasmo, ojos en blanco, burla, imitación y descalificaciones: cualquier gesto que comunica "estoy por encima de ti" en vez de "estoy molesto contigo".
Por qué el desprecio es peor que el enfado corriente
El enfado, incluso el enfado agudo, suele seguir apuntando a un comportamiento — dice lo que hiciste me molestó. El desprecio apunta al valor de la persona. Lleva implícita una afirmación de superioridad, y eso es lo que lo vuelve corrosivo de una forma que la simple frustración no lo es: no se limita a informar de un problema, dicta un veredicto sobre el otro. Quienes reciben desprecio lo describen de forma consistente como el momento en que un desacuerdo dejó de parecer un desacuerdo y empezó a parecer un ataque.
Se esconde tras el "era broma"
El desprecio rara vez se anuncia. Aparece disfrazado de humor — un "chiste" a costa de la pareja delante de los amigos, un comentario sarcástico de pasada, unos ojos en blanco que dicen más que las palabras que los rodean. La línea entre las bromas cómplices y el desprecio disfrazado no está en el contenido del chiste; está en si hay o no una corriente de superioridad debajo. Las parejas que se pican con cariño no dejan a uno de los dos sintiéndose pequeño. El desprecio sí, aunque venga vestido de comedia.
Qué lo reduce de verdad
Como el desprecio va en el fondo de respeto y no de la discusión concreta, la reparación no es un truco de comunicación — es reconstruir el hábito de notar lo que aprecias de tu pareja antes de que el resentimiento tenga ocasión de cristalizar en mirarla por encima del hombro. El hallazgo relacionado de Gottman sobre la proporción de interacciones positivas y negativas en parejas estables apunta en la misma dirección: en las parejas que mantienen activamente en circulación el aprecio, el afecto y el humor, al desprecio le cuesta echar raíces.
El desprecio rara vez aparece solo. Suele viajar con su patrón hermano — una crítica que se ha cristalizado con el tiempo — y a menudo dispara la retirada en quien lo recibe, que deja de participar en vez de absorber otro golpe.
El desprecio es uno de los patrones más fáciles de detectar desde fuera — y de los más difíciles de ver en uno mismo. El test gratuito puntúa directamente tu propio patrón de crítica y desprecio.
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